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music player by: ibroughtyoumybullets.neocities.org

Madolandia 2025

Postales de ningún lado

En estos enlaces pueden descargar un archivo que permite migrar madolandia 2025 a cualquier servicio de streaming que usen o también un sitio que lo hace por ustedes (no es 100% exacto, pero funciona): Archivo / Link

En su defecto, si siguen usando Spotify pueden acceder a la playlist abajo o dando clic acá.

Ya casi se cumplen diez años desde que comencé a hacer este ejercicio de compilar un montón de canciones y álbumes que salieron durante el año para compartir con mis amigxs, y siempre que llega este período del año recuerdo ese fragmento de Diferencia y repetición del que estaba hablando con Leo no hace mucho, ese donde Deleuze comienza el párrafo reflexionando sobre lo frustrante que es ponerse los pantalones todos los días, que no importa si es una pierna a la vez o las dos al tiempo o el tipo de pantalón, el acto sigue siendo el mismo y se repite constantemente por todos todo el tiempo, sin embargo no logra ser exactamente igual en todo tipo de situaciones, es un acto que falla al intentar uniformizar la diversidad, precisamente porque nunca deja de ser asimétrico, predecible pero incalculable.

A lo que voy es que todo lo que sabemos es el trabajo de un dios calculador cuyos números no cuadran, como lo dice Deleuze, cada año nos aferramos a un puñado de expectativas y esperanzas que lanzamos como dados al tablero con las ansías de que algo cuadre, pero cualquier resultado no tiene valor alguno porque si hubiese exactitud no tendríamos nada porque vivir el resto del año. He estado pensando mucho en esto mientras hago algo que ya se había vuelto una gran parte de mi rutina anual, cada año es algo similar: ir recogiendo recomendaciones de distintos sitios, estar atento a los lanzamientos de mis artistas favoritos, hacer una y otra lista de álbumes de todo tipo para escuchar, escribir cuales canciones me gustaron, organizar cuales álbumes me gustaron más durante el año y añadir unas cinco canciones por álbum a una playlist larga que cubra todo. No es particularmente difícil ni nada, pero si toma tiempo y buena memoria, supongo. Creo que es bastante normal sentirse algo reflexivo después de repetir la misma acción una y otra vez, más que nada porque ahora mismo es cuando se ha tornado mucho más inestable y no va a cambiar para mejor en ningún momento, nuestro presente está dominado por la red rizomática inevitable del internet que, a pesar de ser rizomática, está gobernada por un set de protocolos descentralizados que ayudan a mantener su consistencia, formas de control que son difusas, no aparentes inmediatamente y, sobre todo, difíciles de resistir.

Esto quiere decir que algo tan simple como el hecho de escuchar música de cualquier modo y querer compartirla con los demás es un acto atrapado en una red de singularidades que impiden su movimiento, está forzado a ser uniforme y ya no es como ponerse los pantalones. La cuestión es esta: ¿cómo más puede este rizoma avanzar, excepto en forma de una masa amorfa que lentamente se adueña de todo? Ya he escrito sobre esto antes y es que ya es muy tarde para seguir creyendo que el sueño del internet es posible o que a cualquier persona de mi edad o mucho más joven le va a tocar algo que fue siquiera tocado por esa idea original. Sí, logramos descubrir muchas cosas nuevas a través de los servicios de streaming y también podemos acceder consistentemente a ellas, sin embargo, cada vez más se fragmenta la experiencia de poder familiarizarse con estas cosas nuevas más allá del consumo inmediato, todo esta codificado para el uso uniforme del algoritmo y ni siquiera es un algoritmo bien montado, cada año me sorprende más lo poco precisos que son los datos que mandan vainas como mi Spotify Wrapped porque creo que mis hábitos son muy impredecibles o algo y nunca cuadran los resultados, este año solo salieron cosas que escuché en 2024, por ejemplo.

A raíz de esto algo muy interesante que pasó este año fue que hubo la necesidad de comenzar a creer y movilizarse en base al potencial de la disolución, el acto de que esta red se pudiese plegar sobre si misma para generar una línea de escape hacia fuera de ella, algo así como un acto para reactivar el movimiento y volver a otorgar sentido a la repetición. Mucha menos música ha estado disponible a través de streaming y se han intentado una diversidad mayor de canales para acceder a esta, incluso si no ha sido ideal ya sea según la lógica del comercio capitalista y la necesidad acumulativa del rizoma o sencillamente por dificultad. Pitchfork reconoció a Los Thuthanaka como su álbum del año, un álbum que está a la venta en Bandcamp (y obviamente se puede escuchar en YouTube), pero que funciona mucho mejor como una experiencia material en el disco en físico donde el diseño gráfico de cada pieza se relaciona conceptualmente con el folklor aumentado que toma lo ancestral e insiste en ello para extenderlo a un estilo que es algo fuera de la temporalidad colonial y propiamente único. Y, precisamente, no está en ninguna plataforma de streaming directamente, algo así como pasa con Testigos del fin del mundo de Capullo. Esto es a lo que me refiero, este año fue interesante porque es uno de esos momentos en que ya no hay vuelta atrás, a este orden accesible del internet, es un momento para ver que poco a poco o incluso inmediatamente ya no se puede seguir siendo iguales, ya es cómodo estar en el auto en llamas y ha sido importante para muchas personas hacer este hecho evidente. También fue un año en donde a raíz de su financiamiento del genocidio en Gaza y la rampante introducción de inteligencia artificial a su plataforma, Spotify a perdido muchos de sus usuarios, usuarios pagos y artistas que usan su plataforma, artistas como Xiu Xiu y Godspeed You! Black Emperor removieron sus bibliotecas del sitio, y artistas como La Dispute, por ejemplo, no lanzaron su nuevo álbum por este medio. Disolución significa que el deseo de borrar la realidad de la producción del arte tiene consecuencias, la gran plataforma nunca ha sido apolítica y no puede seguirse justificando tal como es por la necesidad de producción de capital, e incluso si no es posible removerla y volver a empezar, es necesario tomar acciones para hacer uso de estas plataformas de maneras distintas, cancelando subscripciones y usando métodos de piratería para modificar el tráfico que uno le genera al sitio. (Para esto dejo el link de la guía que uso para utilizar Spotify pirateado, sin anuncios y sin un peso para la empresa)

Todo esto me hace pensar en cómo he cambiado la manera en la que escucho música durante estos años ya que antes de 2022-2023 no usaba streaming para nada más que pasar la playlist que hacía localmente en mi computador a Spotify para poder rotarla a la gente con facilidad, pero más allá de eso todo lo escuchaba en mi computador. Antes tenía mi drive lleno con más de 100 gigas de música o algo así, todas las canciones ordenadas en sus álbumes respectivos con toda la metadata bien puesta ya que yo se la editaba a cada una con cuidado, generalmente las bajaba de sitios como rusos de torrents o del famoso KingdomLeaks hasta que este cerró, era una biblioteca musical que llevaba en construcción desde que me dieron mi primer computador cuando tenía doce años y bajaba música de youtube a mp3 y dilandau.net de Maluma o Dragón y Caballero para poner el Sony Ericsson rojo que me prestó mi mamá para llevar al colegio. De poco en poco la biblioteca comenzó a crecer, algunas cosas llegaban otras se iban, me acuerdo que una vez incluso decidí cambiar todas las canciones que tenía en su momento por versiones de mayor calidad de sonido ya que todas eran super inconsistentes y quería que todas estuvieran en 320kbps para escuchar en mis nuevos audífonos Audio-Technica que me robaron como en dos meses. Y así fue que también comencé a hacer playlists de fin de año para compartir con la gente, al comienzo fue difícil porque tenía que conseguir cómo descargar los álbumes que me interesaban, lo cual no es tan fácil ya que en los sitios de piratería generalmente se encuentran como vainas gringas y eso, pero es muy difícil encontrar un disco muy específico de reggaetón o de J-pop, me acuerdo que fue demasiado jodido encontrar un disco que sacó Arcángel en ese entonces y luego cuando lo escuché no me gustó mucho. También era algo difícil lograr que la gente pudiera escuchar las playlists que hacía porque antes de subirlas a cualquier lado las hacía en el Windows Media Player y luego las pasaba una a una a Spotify ya que todo el mundo usaba esa plataforma en ese momento, pero generalmente era más conveniente para mi caer a la casa de alguien con una usb y pasarle un archivo comprimido con todas las canciones, supongo. Tristemente, como con todas las cosas, una vez logré mejorar mis métodos y ya estaba logrando que mi esfuerzo se sintiera útil (ya que logré conseguir un trabajo corto en una tienda de discos por lo mucho que me gustaba hablar de música y cds), el drive de mi computador murió en 2022 después de aguantar toda la pandemia y la mitad de mi carrera universitaria, todavía lo tengo y se supone que se puede arreglar pero está en ese estado en donde si se intenta "salvar" hay un chance de que nunca vuelva a servir y se borre todo. Después de esto tuve que comenzar a usar streaming como método principal, claro que podría volver a comenzar a hacer una biblioteca nueva, pero no tengo ni la energía ni el espacio de memoria para volver a intentarlo.

Y supongo que ese siempre va a ser el problema, cualquier línea de escape es mucho trabajo que incluso si uno tiene un poco de impulso hay un montón de limitantes que lo dificultan. Deleuze suele volver mucho a una frase que escribía George Jackson en la prisión de San Quentin: "yes, I can very well escape, but during my escape, I’m looking for a weapon", porque incluso si escapaba de la cárcel literal lo que buscaba Jackson era escapar del sistema de opresión racial de Estados Unidos, las armas nunca dejan de ser necesarias ya que el sistema se derrama sobre todas las otras formas de la realidad. Claro, el ejemplo es quizá más extremo de lo que parece para lo que llevo escribiendo, pero es imposible no ver que estamos en un punto en donde la separación entre estas distinciones no es suficiente para pretender que los problemas que nos aquejan no están entrelazados por las ineptitudes de la maquina que se esparce sobre todas las cosas, potenciada por el internet. El año pasado ya había comenzado a haber muchos álbumes que querían separarse de la necesidad de estar en streaming y pedirle a su audiencia que sencillamente tuviera una manera distinta de escuchar música, Cindy Lee con Diamond Jubilee fue escuchada por muchísima gente y fue uno de los discos de pop "alterno" más populares del año o también está Ceschi, uno de mis artistas hiphop/punk favoritos, que decidió lanzar su último álbum de dos partes antes de retirarse solo en Bandcamp y con algunos singles en Spotify. Tal vez lo que muestra esto es que incluso si no se llega un estado de interrupción completa, debe haber formas en las que se pueda establecer una nueva conexión con el "afuera", con algo distinto a la realidad que inmoviliza hasta fatigar.

A lo que quiero llegar con todo esto es que para mí escuchar música o interactuar con cualquier forma artística es un acto que está necesariamente ligado a las interacción que tenemos con el medio material y que es muy importante que comencemos a volver a interesarnos en la materialidad física de nuestros medios y cómo la intervención de lo digital no puede ser absoluta ni suplir la experiencia de estar con el medio mismo, que no hay uniformización que se suficiente para negarnos algo más que el sinsentido de la producción sin futuro. Ahora mismo sería fácil decir que estamos avanzando hacia nada, no hacia la destrucción o la ruina, pero hacia un estado en donde lo no actual se vuelve la divisa que motiva el movimiento de la historia, donde el capital es el único que tiene un futuro realizable por ende es el que inspira el imaginario de la realidad, un avance acelerado que, aunque se sabe que no se va poder hacer lo suficiente para alcanzar sus ilusiones, se sigue impulsando para disfrazar la cobardía de sus creyentes en las fuerzas del juicio de la razón, la autoridad del mercado y fe religiosa en la tecnología. Sin embargo, creo que afirmar ese tipo de aceleracionismo es algo vacío, es como el escapismo más barato y el escapismo es la traición del escape, es muy colombiano ser tan arrodillado, pero no debería ser así, cuando la realidad se pliega sobre si misma en repetidas ocasiones tanto como la tierra gira alrededor del sol y nosotros celebramos distintas temporalidades que juramos que terminaron de cumplirse y aun así seguimos intentándolo porque entre nosotros hay un deseo de poder hacer que el tiempo signifique algo después de gastarlo, quizá es porque este tal como sucede con ideas como dios son insuficientes para explicar nuestra realidad y el tiempo es muy pequeño para explicar cómo se ama este mundo.

Por último, quiero contarles sobre cómo hice la portada de la playlist, como siempre ahí está Bingo, la mascota de la página con su pareja de este año. Me imagino que están bailando mientras suena una de las canciones que compuso D'Angelo mientras todavía nos acompañaba en este mundo, esas con las que decidí que quería homenajearlo al comienzo de la playlist. Ambos están bailando sobre una serie de cromolitografías en acuarela que acaban de entrar al dominio público en la mayoría de países del pintor alemán Eduard Pechuël-Loesche, en esta serie llamada Studies on Twilight Phenomena se muestran distintos fenómenos en el cielo después de la erupción volcánica del Krakatoa en 1883. Estos atardeceres muestran una de las vistas más raras que se puede tener del cielo, son casi imposibles de replicar y son lo más cercano que tenemos a la belleza del apocalipsis.


Tipografía "Quiet Evening" por junkohanhero

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